lunes, 14 de octubre de 2013

Sexo tántrico

tantraEl orgasmo más largo de tu vida

Caricias delicadas, respiración pausada y penetración suave dejando de lado las prisas y posponiendo la eyaculación. ¿Qué te sugiere la combinación? Hablamos del tantra, una práctica sexual nacida en la India en la que se busca alcanzar la plenitud espiritual a través del contacto sexual.¿ realmente sabes cuáles son los pasos a seguir para practicar sexo tántrico ? He aquí algunas claves.

Lo primero que debes saber es que practicar sexo tántrico es olvidarte del sexo convencional, del rapidín, del pisa y corre, del mañanero. Olvida todas las pautas y conductas que has estado practicando durante años y abre tu mente.

Si alguna vez has practicado yoga o alguna disciplina de relajación oriental todo te resultara más familiar. Si no es así, debes partir de que en el sexo tántrico se basa en encuentros largos y relajados, sin prisas. Se venera el éxtasis y se busca un placer más prolongado a través del deleite de los goces sensuales.

Se puede decir que en occidente estamos atrapados en un concepto de éxtasis ligado al orgasmo y, sobre todo, a la eyaculación. Los tántrikas ( practicantes de tantra ) piensan que la eyaculación es una pérdida de energía y que con eyacular una vez al mes, el cuerpo, fisiológicamente, tiene bastante. En el Tantra, la mujer no es un simple "recipiente sexual" sino una diosa que da y recibe energía.

Este mensaje está dirigido principalmente a los hombres. Si eres mujer compártelo con tu pareja.
El sexo tántrico no es acrobacia sexual, sino un estado íntimo de la posesión erótica, cuyo sentido es un prolongado éxtasis mental y corporal. Todos los hombres pueden, con la práctica y la complicidad de su pareja, permanecer cada vez más tiempo en equilibrio en el filo de la navaja. En los niveles más altos del erotismo indio, el orgasmo se vuelve un incentivo del estado de continuo e intenso placer físico y emocional de la pareja.

Claro está que aplicarlo exige conocimiento del cuerpo, control de las pulsiones y estímulos y, sobre todo, calma y paciencia, control mental, virtudes de las que carecen quienes se han acostumbrado al ritual del rapidín. Cambiar de canal y volver la cara a Oriente no es fácil y mucho menos en sociedades como las occidentales, en la cuales el sexo es un producto más de consumo. Pero no es imposible.


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