¿Y si sin saberlo enviamos mensajes sexuales a nuestros interlocutores? Caroline y Joseph Messinger están convencidos de que es así. Según ellos, nuestros cuerpos hablan y nuestros gestos ofrecen una gran cantidad de información. Para descifrar sin meter la pata descubre en nuestro diaporama los secretos de los cinco principales micromensajes sexuales de las mujeres.
C. Maillard
El pulgar en la cintura
Ella te mira extrañamente como si acabara de descubrirte, lo que puede ser el caso, y se engancha los dedos pulgares en el cinturón o las presillas del vaquero.
¡A por ella! ¿No consigues saber si rebosa sensualidad o está enfadada? Los pulgares son simbólicos del deseo. Que descansen en las presillas significa que haces subir la flecha de su termómetro sexual y que podría responder afirmativamente en cuestión de segundos.
Los brazos hacia atrás
Cuando ha terminado el postre extiende los brazos hacia atrás, revelando su pecho indefenso. ¿Cómo saber si se trata de una invitación?
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¡No lo dudes! Lo que se podría interpretar como aburrimiento es sin duda timidez. Este gesto indica una apertura sensual. Tómalo como una invitación discreta y silenciosa a un mayor acercamiento.
La cabeza apoyada
Hasta aquí todo va bien. Te dice que sí al último trago y tú estás listo para ofrecerle una noche loca. Ella se reclina y apoya la cabeza en la mano con el puño semicerrado.
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¡Alto! Esta actitud es la marca de una mujer que no desea compartir su territorio sexual. Está probablemente dispuesta a escuchar tus confidencias pero no esperes mucho más.
Manos entrelazadas
Picnic de primavera y ambos estáis sentados sobre un adorable mantel a cuadros. Ella, con las rodillas flexionadas, sentada sobre las pantorrillas y las manos entrelazadas metidas entre éstas y los muslos.
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Las manos con los dedos entrelazadas es un gesto que viene de la infancia y que no necesariamente acompaña a una súplica sexual... Ve con cautela.
Brazos cruzados bajo los pechos
Tú despliegas la artillería más potente y ella responde cruzando los brazos bajo el pecho. ¿Será el momento de atacar?
¡Avanza! Los brazos se cruzan no tanto para protección sino para resaltar los pechos. Gesto elevador por excelencia, los brazos los levantan y enmarcan, acentuando su volumen y profundizando el canalillo. Un desafío que no puedes rechazar.
Fuente: doctissimo.es





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